En el Perú, cada 16 de octubre se conmemora el Dia Nacional de la Persona con Discapacidad, en reconocimiento a sus derechos a la salud, educación, trabajo y accesibilidad.
El día de hoy, permítanme dar una mirada a la educación inclusiva, la cual sigue siendo un tema emergente en nuestro país; si bien es cierto, existen logros y avances a nivel internacional y nacional, aún falta que nuestro sistema educativo fortalezca estos objetivos en el marco de la inclusión, diversidad y enfoque de derechos.
Para lograr ello, tenemos que ponernos los anteojos de la inclusión y comenzar a mirar diferente, donde la diversidad es la oportunidad de hacer cambios, siendo la escuela uno de los escenarios donde se presentan estos desafíos, a través de competencias, funciones y roles que asumimos desde la administración educativa (infraestructura), directivos (gestión), docentes (aprendizajes) y padres de familia (participación).
En virtud, a la primera Encuesta Nacional Especializada sobre Discapacidad (ENEDIS-2012), existieron 1 millón 575 mil personas con discapacidad, 5.2% de la población; el Censo Nacional de Población y Vivienda 2017, reportó una población con discapacidad de 3 millones 209 mil 261 personas,10.3% de la población nacional.
En el campo educativo, se tiene a 28,115 escolares con Necesidades Educativas Especiales (NEE) asociadas a discapacidad; 26,499 estudian en escuelas públicas y 1,616 en escuelas privadas, (MINEDU-Censo Escolar 2024).
Si a esto le asociamos el tipo de discapacidad u otra condición, la que puede ser física, intelectual, sensorial, Trastorno del Espectro Autista (TEA), sordoceguera o tener multidiscapacidad (MDE), da paso a diversas necesidades de aprendizaje, las cuales pueden ser: Necesidades Educativas Individuales (NEI), Necesidades Educativas Comunes (NEC) y Necesidades Educativas Especiales (NEE); esta tiene relación con las características del propio estudiante, las condiciones del contexto educativo y socio-familiar en el cual se desenvuelve.
La Ley General de Educación, Ley N° 28044, señala que los estudiantes con discapacidad leve y moderada tienen derecho a recibir educación en las escuelas regulares, asegurando su participación en igualdad de condiciones y, para lograr ello, se consideran todas las adecuaciones, recursos y apoyos que pudieran necesitar; sin embargo, existen riesgos en conseguir estos fines, debido a que seguimos con instituciones educativas con infraestructura inadecuada (falta de rampas, servicios higiénicos, mobiliario y equipos no adaptados), no se cuenta con materiales educativos especializados y su entrega oportuna (libros en Braille, adecuaciones apropiadas en lengua de señas, etc.), docentes poco capacitados para afrontar y reconocer las características de sus estudiantes con NEE, que garanticen el aprendizaje y participación plena en su educación, por ejemplo: conocer el proceso de Evaluación Psicopedagógica (EPs), Plan de Orientación Individual (POI), adaptaciones curriculares y/o de acceso en sus documentos de planificación pedagógica de acuerdo a cada discapacidad.
Si a esta situación lo llevamos a las dimensiones del enfoque de derechos, (disponibilidad, accesibilidad, calidad y adaptabilidad), versus las obligaciones que tiene el Estado (respetar, proteger, garantizar y promover), nos permite repensar nuestra política educativa y rediseñar la estrategia para una educación inclusiva de calidad. (01) Disponibilidad vs promover (Promover un enfoque coordinado multisectorial, intergubernamental, interinstitucional e interdisciplinario de la educación inclusiva y discapacidad). (02) Accesibilidad física vs promover (Plan Nacional de Accesibilidad 2018-2023, con continuidad al 2025). (03) Accesibilidad a la información vs promover (Manual para padres de lectura fácil sobre derechos de las personas con discapacidad). (04) Calidad vs promover (Fortalecimiento del Servicio de Apoyo Educativo-SAE, a nivel interno de las I.E. y Externo de las UGELs) y (05) Adaptabilidad vs garantizar (Sistema de datos integrado, ingresos, retiros, horas de clase, % de adaptaciones curriculares, grado de aprendizaje y avance en el ciclo escolar, que permita identificar instituciones educativas y comunidades que necesiten apoyo y mejora de la educación e inclusión de sus alumnos con discapacidad de forma inmediata).
No hay duda alguna, la educación inclusiva necesita de todos nosotros, donde todos somos iguales, ¡pero diferentes!